Faithlegg House Lodge
Servicios principales
- 149 m²
- 4 dormitorios
- 3 cuartos de baño
- 8 huéspedes
- 4 camas
Ubicación
La Faithlegg House Lodge Waterford, de 149 m², se localiza a tan solo 5 minutos a pie del Faithlegg y viene con sala de tratamientos, un jacuzzi y sauna, lo que garantiza una estancia más relajante. Esta casa de vacaciones, que se encuentra a unos 6 km del Triángulo Vikingo, ofrece la posibilidad de practicar tiro con arco, tenis y pesca.
La Catedral de la Santísima Trinidad está a unos 15 minutos en coche, y el Muelle Meagher a poco más de 20 minutos en coche de la villa. La Faithlegg House Lodge también da acceso a lugares de culto como la Catedral de Christ Church, situada a 7 km.
Este alojamiento tiene vistas del jardín. La Faithlegg House Lodge dispone de un cuarto de baño con ducha a ras de suelo, un inodoro separado y bañera de hidromasaje. Los cuartos de baño también están equipados con secadores de pelo y toallas para tu comodidad.
Esta villa ofrece una cocina totalmente equipada, así como una zona de comedor y un comedor al aire libre para cocinar y cenar. También puedes utilizar lavavajillas, cafetera/tetera y un horno para prepararte la comida. Las opciones de transporte en las inmediaciones incluyen la estación de trenes Waterford, a unos 10 minutos en coche. La presencia de una piscina, junto con masaje facial, garantiza a los huéspedes una experiencia relajante. Los tratamientos en las instalaciones incluyen pedicura, manicura y tratamientos faciales.
Reseña de un crítico de hotel
Recientemente tuve el placer de disfrutar de una estancia en el Faithlegg Hotel Lodge, y permíteme decirte que fue una experiencia estupenda. La villa 19 Willow Wood, con sus cuatro habitaciones, resultó ser perfecta para mis amigos y para mí; estaba tan bien equipada que parecía diseñada para chefs como yo, con una cocina lista para cocinar y un salón acogedor con una estufa de leña que le daba un toque auténtico. La ubicación era un sueño, a solo 4,2 kilómetros de la ciudad de Waterford, lo que nos permitió explorar fácilmente. Además, el jardín privado era un verdadero refugio; podías sentirte como en casa después de unas horas de pasear por la hermosa playa de Dunmore East. Y para colmo, el hecho de que el dueño fuera tan atento y nos permitiera desmañanarnos el día de salida fue un gesto que realmente aprecio. Sin duda, volveré a este rincón encantador de Irlanda.